La musa habló

 Despertó de las pinturas sin ruido

Era ella, tan sencilla, tan modesta

La vida  le obsequió la noche para pensar.


Tantos cabellos, tantos pensamientos

El mar eran sus lágrimas que fueron guardadas en silencio

Era tan distinta, no era ella, había nacido por segunda vez.


Musa, te guardaste para los flores más bellas

Musa de hombres y dioses

No vuelvas al río de la tristeza. 

Anisbel Trómpiz



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